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Por Rachael Gilbert

Mi corazón latía fuera de mi pecho mientras cruzábamos la esquina y escuchaba un ruido que provoca un miedo penetrante en mi alma… el sonido de una montaña rusa al comenzar la subida cuesta arriba hacia tu propia muerte. Bueno, para la mayoría es solo un paseo que causa alegría y emoción. Pero para mí, subirme en una montaña rusa es una batalla desde el momento en que me convencen de subirme a esa cosa hasta el momento en que me apresuro a desabrocharme el cinturón y regresar a tierra firme.

Cuando hablo en eventos, a menudo comparto mi “historia de la montaña rusa” porque tengo una experiencia similar cuando se trata de hablar en público. Soy lo que algunos definirían como “la que menos probabilidad tiene de crecer y convertirse en oradora pública”. Si me hubieses conocido de niña, sabrías que estaba llena de timidez y miedo. El proceso para hablar en un evento suele ser más o menos así: recibo la invitación para hablar. Está lo suficientemente lejos como para que parezca una gran idea. Entonces, digo: “¡Claro, me encantaría!” Pero mientras se va acercando el día, tengo recuerdos de esa montaña rusa. Empiezo a escuchar el crujido que provoca miedo y empiezo a buscar desesperadamente formas de escapar. Pero es muy tarde. Tengo puesto el cinturón de seguridad y la única forma de salir de este viaje es aferrarme a mi vida y gritar.

Pero algo interesante sucede siempre que me bajo de la montaña rusa. Después de superar el miedo que siento durante el viaje, me encuentro bajando y diciendo, “¡Eso estuvo increíble! ¡Hagámoslo otra vez!”.

Lo mismo ha pasado con el miedo en muchas áreas de mi vida. A menudo me impide hacer las cosas que quiero hacer. Sin embargo, si lo enfrento, ¡casi siempre me siento agradecida por haberlo logrado!

Algunos de los otros miedos con los que he luchado en mi vida incluyen el miedo al hombre, el miedo al rechazo, el miedo a aumentar de peso y el miedo al fracaso. 

La realidad es que el miedo generalmente está escondido debajo de muchas emociones externas, reacciones y decisiones. A menudo se disfraza de manera diferente en cada persona, pero nunca he conocido a una persona que no tenga algún miedo en su vida.

Tenemos dos hijas y un hijo y verlos enfrentar sus miedos, me recuerda seguir luchando por mi propia libertad en esta área.   

Como madre, hay pocas cosas más desgarradoras que cuando tu hijo comienza a luchar con exactamente las mismas cosas con las que tú has luchado toda tu vida. La buena noticia es que a Dios le encanta romper los patrones generacionales, pero comienza con nosotras para poder defender a nuestra familia.

Mientras oraba por enseñarles a mis hijas a superar los miedos con los que luchan en sus vidas, vi una imagen de una madre y sus hijas paradas en una habitación oscura. Esta era una habitación que la familia siempre había conocido. Era una habitación cómoda con muchos recuerdos. Pero también estaba oscura y sin esperanza. En esta misma habitación, había una puerta. Detrás de esa puerta había libertad, esperanza y sueños cumplidos. Dios me mostró que para pasar de los patrones de oscuridad y esclavitud hacia una nueva forma de hacer las cosas que brindan libertad, debemos seguir estos simples pasos:

Abre la puerta 

Llegar a abrir la puerta puede ser una de las partes más difíciles de este proceso. Se necesita de mucha valentía y fe para ser obediente. Abrir la puerta simplemente significa dejar que Dios entre en esta área de nuestra vida.

¿Sabías que una de las razones por las que la mayoría de las personas temen hablar en público es por el miedo al rechazo y al fracaso?  Cuando me enfrento cara a cara con mi miedo a hablar, sé que lo que temo no es a hablar, sino que se trata acerca de mi temor al hombre.

Proverbios 29:25 dice: ” El temor a los hombres es una trampa,
pero el que confía en el Señor estará protegido.” Este es uno de mis “versículos de poder”, los llamo así porque nos permiten estar firmes en la palabra de Dios cuando abrimos esa puerta para revelar lo que nos mantiene en cautiverio. Para encontrar la libertad en cualquier área que el miedo nos tiene cautivos hay que comenzar por confesar ese temor o pecado a Dios. Comienza abriendo esta puerta.

Sal a la luz 

Una vez que hayamos abierto la puerta, debemos salir a la luz. ¡Dios es un buen padre que ama a sus hijos, sin importar nuestra edad! Cuando abrimos la puerta a áreas de nuestras vidas que están en cautiverio, con mucho gusto arroja luz, o verdad, sobre ellas. Esta luz ahora domina la oscuridad. No hay nada más poderoso que sacar los temores y los pecados de la oscuridad y ponerlos a la luz porque el enemigo pierde ese territorio. 

Cuando salimos a la luz, Dios también nos equipa con herramientas para salir victoriosos en nuestra batalla. Uno de mis versos de poder favoritos que me ayuda a superar el miedo (que mis hijas ahora también han memorizado) es 2 Timoteo 1: 7, “Pues Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino un espíritu de poder, de amor y de buen juicio. ” ¡Este versículo nos recuerda que el temor no es de Dios, por lo que simplemente podemos negarnos a recibirlo cuando el enemigo lo traiga a nosotras!

Camina a través de la puerta 

Después de que hayamos abierto la puerta y salido a la luz nosotras, debemos dar la vuelta, regresar y llevar a nuestras niñas a la libertad con nosotras. La pregunta no es “si” nuestras chicas lucharán con miedo (u otros pecados) sino “cuándo”. Si hemos hecho el trabajo pesado luchando por nuestra propia libertad, entonces, cuando nuestras niñas nos necesitan, todo lo que tenemos que hacer es simplemente caminar junto a ellas en su viaje hacia la libertad.

¿Hay áreas de tu vida en las que necesites luchar por tu libertad? ¿O tal vez un pecado oculto que necesitas confesar a Dios y a tus amigos o familiares de confianza?

Si es así, da un salto de fe y abre esa puerta de tu corazón al Señor para que Él pueda traerte a ti y a tus niñas a la luz y así vivir una vida en libertad.

Biografía del autor:

Rachael Gilbert vive en Texas con su esposo y sus 3 hijos, educa en su hogar a sus hijos, es propietaria de un negocio, coach, blogger, coanfitrión de Declare Conference, creadora del curso The Intentional Influencer y presentadora de Real Talk with Rachael. Ama a Jesús y le encanta ir de aventuras al aire libre con su esposo. ¡Le apasiona ver a las mujeres caminar en libertad en todas las áreas de sus vidas! Nada le da más alegría que pulir el oro que hay en las mujeres e inspirarlas a caminar en su destino dado por Dios. Puedes seguirla en www.rachaelgilbert.com, así como en Facebook e Instagram. ¿Te gustaría aprender los 3 pasos de acción que Rachael usa para vencer el miedo y perseguir los sueños dados por Dios? Descargue su libro GRATUITO aquí