Featured image

Las apariencias son extremadamente importantes en nuestro mundo de hoy. ¡Nuestra sociedad está obsesionada! Con demasiada frecuencia, no es el alma, el corazón o el carácter de una persona lo que determina quién o qué son. Todo es acerca de cómo la gente luce y su belleza, lo cual es irónico porque la mayoría de la belleza que vemos en la televisión, en los anuncios y en las películas es enormemente alterada por el poder del maquillaje y la magia de Photoshop. Es falso. Sin embargo, a menudo nos tienta a muchos de nosotros a ser infelices con nuestra belleza natural y dada por Dios. ¿Porqué es eso? En el último libro de Dannah Gresh, Madres críen hijas satisfechas con su imagen ella explica que los complejos físicos son el estado de estar constantemente conscientes del cuerpo, ya sea de los demás o del propio, pero sobre todo del propio”. Una simple mirada a las acciones y prioridades de tu hija puede decirte si actualmente tiene complejos físicos o si está en riesgo de tenerlos.

¿Tiene ella una obsesión con la ropa y el maquillaje? ¿Está constantemente notando la apariencia de los demás o de sí misma? ¿Parece que ella tiene vergüenza corporal? ¿Se sexualiza ella misma o los demás? ¿Puede ella pasar por un espejo sin arreglarse?

Si tu hija sufre de complejos corporales, lo más probable es que caiga presa de sentirse insatisfecha con la forma en que su Creador la formó y tratará de lograr la belleza de maneras poco realistas y, a veces, peligrosas. Si tu hija tiene complejos físicos, tiene más posibilidades de tener baja autoestima, depresión y tener un debut sexual temprano. ¡La satisfacción con su imagen corporal es lo que queremos ayudar a tu hija (y a usted) a lograr!

“La satisfacción o corporal es el estado de conocer el propósito de su cuerpo y ser capaz de depender de él para hacer lo que Dios diseñó para que hiciese sin creer que es más o menos de lo que realmente es”. En un péndulo, se encuentra en algún lugar en el medio de cuidando lo suficiente pero no demasiado. ¿Cómo se puede lograr este delicado equilibrio? ¡Esto puede sorprenderte, pero enseñarle a tu hija a preocuparse por su cuerpo de una manera piadosa ni siquiera comienza con un enfoque en su cuerpo! Comienza con un énfasis en el cuidado de su espíritu y enseñándole a ella a esforzarse por la piedad”. El camino hacia la confianza del cuerpo comienza por estar más preocupado por el espíritu que por el cuerpo.

El cuerpo es bueno. Hermoso. ¡Cada uno es único y fue creado hábilmente para mostrar la gloria de Dios! Pero a menos que el espíritu se rinda al control del Espíritu Santo, el cuerpo no cumplirá su glorioso propósito. Dios, como Maestro Diseñador de tu hija, es la mejor voz que puede escuchar sobre cómo cuidar su cuerpo y apariencia de una manera equilibrada y honorable.

Este es un extracto del libro Madres críen hijas satisfechas con su imagen por Dannah Gresh (2015)