Devocionales para madres día 5 • [Orando por la bondad de tus hijos]

Oración

Por Dannah Gresh, Creadora de Chicas en Pura Libertad

Lee: Efesios 2:1-10

Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. (Efesios 2:10)

Cuando mi Lexi tenía nueve años, ella hizo su primer viaje misionero a Zambia. Dios abrió sus ojos allí a la real necesidad. Ya no decía “Pero mamá, lo necesito” cuando quería una barra de chocolate en el supermercado, sino “¡Oh, mamá! No tienen comida” en un orfanato donde los bebés lloraban de hambre.

Cuando regresó, reclutó a un vecindario lleno de chicas y comenzó un proyecto de recaudación de fondos. Ella y sus amigas cosían juguetes para perros y los vendían en el festival local de artesanía. Mi oficina fue el hogar de una pandilla de chicas durante semanas que dejaron hilos de coser y restos de tela que seguramente deben estar incrustados en la alfombra hasta el día de hoy. Recaudaron cientos de dólares y enviaron dinero a África para ayudar.

Mi bebé hizo algo “bueno”.

Robert Coles, un pionero en el campo de la inteligencia moral, aporta claridad a las definiciones de bondad y maldad cuando escribe:

“bondad…

[niños] … han aprendido a tomar en serio la noción, la deseabilidad de la bondad, vivir conforme a la regla de oro.” [i]  Mientras que los [niños] malos muestran una “auto-absorción destructiva intensificada, en todas sus etapas melancólicas”. En esencia, nos volvemos malos cuando “perdemos de vista nuestra obligación hacia los demás”. [ii]

La bondad es la cualidad que nos hace poner a otros primero que a nosotros mismos. Es la brújula moral que mantiene al mundo seguro, feliz y trabajando. Es el impulso que nos hace querer funcionar en familias en lugar de aislamiento. Es el letrero de indicación interno que nos aleja de nuestros propios deseos y hacia el destino de satisfacer las necesidades de los demás. Sin eso, somos “malos”. Esa es probablemente la razón por la cual todos nosotros, hombres y mujeres, estamos llamados a la bondad.

Dios es bueno

La principal razón por la que debemos criar a nuestros hijos para que sean buenos es porque así reflejarán el carácter de Dios. La bondad de Dios es una verdad fundamental de las Escrituras y una parte inseparable de su carácter. Si queremos ser una imagen de Él, debemos poseer bondad. Él es bueno no solo en un sentido general, sino que es bueno POR nosotros y PARA nosotros. Este elemento de su carácter expresa su desinterés y deseo de existir en nombre de los demás. Cuando las personas son buenas, actúan POR y PARA OTROS, en lugar de perder de vista a los demás a medida que sus propias necesidades y deseos los consumen.

Por supuesto, nuestros hijos aceptarán con entusiasmo el ser “buenos” si lo ven en nosotros. Constantemente tengo que superar mi lista de tareas pendientes de modo que pueda tener la flexibilidad para satisfacer las necesidades de los demás. No es fácil en nuestra cultura tener espacio en nuestras vidas para cuidarnos unos a otros, pero debemos hacerlo.

Oremos hoy para que Dios incremente la bondad en nuestros hijos. ¡Y estemos dispuestos a ser un ejemplo de eso!

Oración por nuestros hijos basada en Efesios 2:10:
Señor, tú creaste a mis hijos. No es difícil para mí ver que (inserte su nombre) es una obra maestra creada por ti. ¿Podrías por favor ayudarlo a ver, entender y saber que el propósito de su grandeza es ser bueno? Antes de crearlos, planificabas cosas buenas para ellos. Ayúdame a guiarlos a esas oportunidades. Enséñeles a estar fuera de sus propias necesidades y satisfacer las necesidades de los demás. Que comience con mi ejemplo. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Otra manera de conectarte con tu hija es participando en uno de nuestros eventos para madres e hijas! El tour de Chicas en Pura Libertad cuenta con un divertido desfile de moda que trata acerca de la modestia y la verdadera belleza, también el evento cuenta con profundas enseñanzas bíblicas y alabanza en vivo con Arisa Vargas. Todo diseñado estratégicamente para ayudar a tu hija a abrazar la verdadera belleza y la modestia en un mundo que la bombardea con mentiras.

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