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Por Dannah Gresh, Creadora de Chica Verdadera

Lee: Isaías 54:9-17
Y todos tus hijos serán enseñados por Jehová; y se multiplicará la paz de tus hijos.” Isaías 54:13 

Mientras leía hoy Isaías 54:9-17, la lluvia golpeaba tan fuerte mi ventana y el trueno aplaudía tan alto que no tenía ni que imaginarme la preocupación que sintió Noé cuando las puertas del arca se cerraron y él solo podía escuchar la furia húmeda y salvaje del otro lado. Hoy se escucha de esa manera en State College, Pensilvania. Y estoy preocupada. Me preocupan mis mascotas en mi granja. ¿Estará inundado el granero? ¿Podrá la dulce Kanga, mi pequeña cabrita quien está coja, llegar al refugio? ¿Se resbalará uno de mis caballos en el lodo?

Las tormentas, en especial las emocionales y espirituales, ponen a prueba nuestra fe y hacen temblar nuestro fundamento. No importa qué tan grandes (un niño comenzando el año escolar con un diagnóstico de salud aterrador) o cuán pequeñas (un niño teniendo problemas para hacer amigos al comienzo del año escolar), como madres podemos ser consumidas por la tormenta a expensas de la paz que Dios quiere que conozcamos. Cada uno de mis tres hijos está enfrentando pequeñas tormentas en este momento, y estoy preocupada. Uno enfrenta sobrecarga y estrés como nunca antes. Otro está teniendo dificultades para encontrar un amigo verdadero con quien compartir la vida. Y luego el que está luchando con un desafío de vida. Simplemente no me gusta el impacto de las tormentas en mis hijos.

Es este tipo de tormenta que encontramos en Isaías 54. ¡Pero mira las promesas de Dios en medio de esta! Mamá, aunque las montañas tiemblen y las montañas se muevan, “no serás sacudida”, mamá. “Ningún arma formada contra ti prosperará”. ¿Necesitas esto hoy? Yo si.

En medio de todas estas promesas para nosotras, hay una para nuestros hijos: “grande será su paz”. Quiero esto para mis preciosos hijos. ¡Oh, cuanto lo quiero! ¿Lo quieres para tus hijos? Entonces, descubramos cómo les llega, para asegurarnos de que cooperemos con el plan de Dios. La paz viene con una condición. Todo el versículo dice: “Sus hijos serán enseñados por el Señor, y grande será Su paz”.

Un maestro no puede enseñar a un alumno a menos que él o ella se coloque en presencia del maestro. Tu hijo no puede ser enseñado por el Señor a menos que él o ella esté quieto y se siente bajo la instrucción del Espíritu Santo. Si queremos que nuestros hijos tengan paz en medio de sus tormentas, la encontrarán al sentarse en su presencia.

Y esto se aplica para ti y para mí también. No olvidemos que somos hijas de Alguien. Somos Su hija. Él quiere que tu paz sea grande sin importar qué tormenta esté a tu alrededor. Y esa paz no viene de limpiar tu casa, tachar tu lista de cosas por hacer, administrar los horarios de tus hijos o hacer platillos de Pinterest. (¡No sé ustedes, pero mis recetas de Pinterest nunca se parecen a la imagen de todos modos!) La paz que estás buscando no viene de la acción. Viene al sentarte.

Siéntate a Sus pies si necesitas paz. A medida que Su Espíritu instruya tu corazón, este será lleno de paz. El mío lo fue hoy. Y nuestro hijos no pueden aprender esto si no lo modelamos, mi amiga! 

Oración por nuestros hijos basada en Isaías 54:9-17
Señor, hay tormentas en nuestras vidas en este momento. Estas Incluyen (enumerarlas una por una). Siento el temblor de las montañas y el movimiento de las colinas y necesito aferrarme a tu promesa de que ni yo ni mis hijos seremos sacudidos. Ayúdame a sentarme a tus pies para ser instruida sin importar cómo se vea mi casa, sin importar cuán grande sea mi lista de cosas para hacer, y sin importar cuáles sean las necesidades de mis hijos. Creo que si te pongo primero, me enseñarás y eso traerá paz. Permíteme ser un modelo para (nombra a tus hijos) esta semana mientras me siento en Tu presencia y me lleno de Tu paz para que así ellos aprendan a ser instruidos por ti también. En el nombre de Jesús, Amén.